Anulabilidad del contrato

Autor:Barbara Ariño y Manuel Faus
Cargo del Autor:Abogada y Notario
 
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La anulabilidad del contrato se configura como una categoría de ineficacia de los contratos .

A diferencia de la Nulidad del contrato radical o absoluta (falta de un requisito esencial del contrato), la nulidad relativa o anulabilidad es aquélla que se produce por la existencia de un vicio o defecto en los requisitos del negocio.

De tal forma que, un contrato será anulable cuando concurran todos los requisitos generales para su validez, pero adolezca de algún vicio susceptible de producir su ineficacia.

Contenido
  • 1 Regulación de la anulabilidad del contrato en el Código Civil
    • 1.1 Notas generales de la anulabilidad del contrato
    • 1.2 Causas que facultan para pedir la anulabilidad del contrato
      • 1.2.1 Error, violencia e intimidación
      • 1.2.2 Dolo
    • 1.3 Ejercicio de la acción de anulabilidad del contrato
    • 1.4 Plazo y cómputo de la acción de anulabilidad del contrato
    • 1.5 Legitimación para la acción de anulabilidad del contrato
    • 1.6 Efectos de la declaración de nulidad
    • 1.7 Extinción de la acción de anulabilidad del contrato
  • 2 Normas en las legislaciones forales y territoriales
  • 3 Ver también
  • 4 Recursos adicionales
    • 4.1 En formularios
    • 4.2 En doctrina
  • 5 Legislación básica
  • 6 Legislación citada
  • 7 Jurisprudencia citada
Regulación de la anulabilidad del contrato en el Código Civil

La anulabilidad aparece regulada en el artículo 1300 y siguientes del Código Civil (CC), siendo sus notas esenciales y requisitos los siguientes.

Notas generales de la anulabilidad del contrato

Como destaca la STS 85/2020, 6 de febrero de 2020, [j 1] la anulabilidad queda referida a los contratos en que concurran los requisitos que expresa el artículo 1261 del Código Civil, como expresamente establece el artículo 1300 del mismo código. En estos casos es cuando el ejercicio de la acción de nulidad (por anulabilidad) está sujeta a un plazo de ejercicio, lo que no sucede en los supuestos de nulidad radical o absoluta.

En consecuencia, la nulidad relativa o anulabilidad se caracteriza porque:

1) Se produce cuando el acto o negocio jurídico adolece de algún vicio al que, por su importancia, se atribuye carácter invalidante.

Este vicio consiste por lo general en la existencia de un vicio o defecto que impide la válida realización de un acto según la ley (capacidad, consentimiento, etc.); como recoge el art. 1300 CC:

«Los contratos en que concurran los requisitos que expresa el artículo 1261 pueden ser anulados, aunque no haya lesión para los contratantes, siempre que adolezcan de alguno de los vicios que los invalidan con arreglo a la ley».

Igualmente es causa de anulabilidad la falta de un consentimiento necesario, tal como aparece con claridad en el art. 1322 CC cuando dice:

Cuando la Ley requiera para un acto de administración o disposición que uno de los cónyuges actúe con el consentimiento del otro, los realizados sin él y que no hayan sido expresa o tácitamente confirmados podrán ser anulados a instancia del cónyuge cuyo consentimiento se haya omitido o de sus herederos.

En todo estos casos citados no existe una infracción de principios de prevalente interés general, sino que hay un vicio o defecto que está en contra del principio de garantía de los derechos de alguna persona, por lo que la sanción de ineficacia se subordina por la ley a la iniciativa de aquel sujeto a quien puede perjudicar el vicio concurrente.

2) Es apreciable judicialmente sólo a petición de un interesado, mediante el ejercicio de la correspondiente acción, salvo que le sea imputable haber dado lugar al vicio concurrente.

3) La acción de nulidad sólo puede ejercitarse con sujeción a los plazos de prescripción establecidos.

4) Produce efectos "ex nunc", esto es, desde el momento en que se solicita la anulación, pero no anteriormente.

5) Si el vicio o defecto lo admite, el acto es convalidado mediante la actividad necesaria para subsanar el vicio o defecto que lo aqueja. Sobre este punto, puede verse el tema Confirmación .

Causas que facultan para pedir la anulabilidad del contrato

1º La falta de capacidad de obrar cuando no se trate de una falta de tal que haga el contrato inexistente por que no llega a producirse la declaración de voluntad; es anulable el contrato (y no es nulo) porque aunque hay efectiva declaración de voluntad, falta un requisito exigido por la Ley.

Es el caso de los contratos llevados a cabo por los incapaces de obrar o por las personas que poseen una capacidad de obrar limitada, y los que no hayan reunido lo complementos de capacidad necesarios (consentimiento del padre, madre o tutor respecto del hijo emancipado, etc.); asimismo, la falta de consentimiento del otro consorte, cuando sea necesario de acuerdo con el régimen jurídico de la sociedad conyugal, para los actos realizados por uno de los cónyuges (art. 1322 del Código Civil).

Pueden verse al respecto los temas:

2º Vicios de la voluntad: error, dolo, violencia e intimidación

Son todos ellos vicios referidos a la formación de la voluntad y a vicios por falta de concordancia entre la voluntad interna y la declarada (a excepción de la reserva mental y la simulación que son causas de nulidad radical o absoluta).

Error, violencia e intimidación

Son preceptos a tener en cuenta:

«Será nulo el consentimiento prestado por error, violencia, intimidación o dolo».
«Para que el error invalide el consentimiento, deberá recaer sobre la sustancia de la cosa que fuere objeto del contrato, o sobre aquellas condiciones de la misma que principalmente hubiesen dado motivo a celebrarlo.
El error sobre la persona sólo invalidará el contrato cuando la consideración a ella hubiese sido la causa principal del mismo.
El simple error de cuenta sólo dará lugar a su corrección».
«Hay violencia cuando para arrancar el consentimiento se emplea una fuerza irresistible.
Hay intimidación cuando se inspira a uno de los contratantes el temor racional y fundado de sufrir un mal inminente y grave en su persona o bienes, o en la persona o bienes de su cónyuge, descendientes o ascendientes,
Para calificar la intimidación debe atenderse a la edad y a la condición de la persona.
El temor de desagradar a las personas a quiénes se debe sumisión y respeto no anulará el contrato».
Dolo

1. Concepto de dolo

El dolo, como vicio de la voluntad, aparece recogido en el art. 1269 CC, que lo define como aquella situación en que, con palabras o maquinaciones insidiosas de parte de uno de los contratantes, es inducido el otro a celebrar un contrato que, sin ellas, no hubiera hecho.

Tal y como señala la STS de 16 de febrero de 2010, [j 2] de acuerdo con la definición contemplada en el mentado precepto, se ha considerado que, en un sentido amplio, dolo es todo complejo de malas artes, contrario a las leyes de la honestidad e idóneo para sorprender la buena fe ajena, generalmente en propio beneficio.

Por ello, se señala que el concepto central que aparece en el art. 1269 CC es aquella estratagema que se utiliza para que se produzca una percepción errónea en el otro contratante y por ello se indica que el dolo induce a error, aunque lo relevante no es el resultado sino la maquinación utilizada para llegar a él.

Como es de ver, el dolo consiste en un error provocado por el otro contratante o, como establece el art. 1269 CC, por emplear éste palabras o maquinaciones insidiosas que inducen a aquel a celebrar un contrato que, sin ellas, no hubiera celebrado (STS 230/2011, 30 de marzo de 2011). [j 3]

Ahora bien, el dolo tiene diversos significados y funciones y, así, el art. 1270 CC, contempla el dolo desde una doble perspectiva:

1º El dolo como vicio del consentimiento, que permite pedir la anulabilidad del contrato (art. 1269 CC y art. 1270 CC). Se trata del dolo causante, considerado como aquél determinante sin cuya existencia la parte que lo sufre no hubiera contratado.

Ahora bien, para que sea causa de anulabilidad de un contrato, es preciso que el comportamiento malicioso haya sido directo y revestido de gravedad suficiente, y que sea la razón determinante de que el contrato se celebre.

2º El dolo como culpa in contrahendo que da origen a la responsabilidad (art. 1270 CC). Se trata del dolo incidental que, aunque no resulta caracterizado por el Código Civil, es la conducta engañosa que lleva a quien, libre y conscientemente, está decidido a contratar, a aceptar unas condiciones desfavorables o perjudiciales que no hubiera aceptado de no intervenir el dolo incidental (Sentencia de la AP Madrid de 31 de marzo de 2014). [j 4]

Es decir, que no determina la celebración del contrato sino las condiciones del mismo, haciéndolas más onerosas, de modo que se produce una conducta culposa lata o con previsión para conseguir unas condiciones contractuales más onerosas que, de no darse, la otra parte lo hubiera hecho en otras condiciones.

Por ello, este dolo no tendrá consecuencias anulatorias del contrato celebrado, sino que solo dará lugar a una indemnización de daños y perjuicios (art. 1270 CC).

Pero además se puede hablar de dolo o engaño empleado en el momento de cumplir la obligación. Se hace referencia al mismo en el tema Culpa y dolo en el cumplimiento de la obligación .

2. Elementos del dolo

Como indica la STS de 26 de marzo de 2009, [j 5] el dolo exige dos elementos:

a) El empleo de maquinaciones engañosas o conducta insidiosa del sujeto que lo causa, que puede consistir tanto en acciones como en omisiones.

Es decir, que el elemento característico del dolo es la insidia, esto es, el desenvolvimiento consciente y deliberado de una conducta llamada a influir en la voluntad de un tercero mediante la alteración de la realidad o impidiendo al sujeto apreciarla debidamente.

Como se ha indicado, el dolo...

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