Compromiso, arbitraje y mediación

Autor:Manuel Faus, Barbara Ariño
Cargo del Autor:Notario
 
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El arbitraje y la mediación son procedimientos de resolución extrajudicial de conflictos. El arbitraje supone la renuncia a la intervención de los tribunales a través de la formalización de un convenio arbitral por el que las partes se comprometen a someter a arbitraje una determinada cuestión litigiosa. En la mediación dos o más partes intentan voluntariamente alcanzar por sí mismas un acuerdo con la intervención de un mediador.

Contenido
  • 1 Arbitraje
    • 1.1 Concepto
    • 1.2 Regulación
    • 1.3 Convenio arbitral
      • 1.3.1 Concepto
      • 1.3.2 Forma
      • 1.3.3 Contenido
      • 1.3.4 Existencia y validez
      • 1.3.5 Interpretación
      • 1.3.6 Efectos
      • 1.3.7 Límites de la actuación del árbitro
      • 1.3.8 Transmisión del convenio arbitral
  • 2 Mediación
    • 2.1 Concepto
    • 2.2 Ámbito de aplicación
    • 2.3 Instituciones de mediación
    • 2.4 Principios generales
    • 2.5 Mediador
    • 2.6 Procedimiento de mediación
      • 2.6.1 Inicio
      • 2.6.2 Información y sesiones informativas
      • 2.6.3 Pluralidad de mediadores
      • 2.6.4 Sesión constitutiva
      • 2.6.5 Duración del procedimiento
      • 2.6.6 Desarrollo de las actuaciones de mediación
      • 2.6.7 Terminación del procedimiento
    • 2.7 Acuerdo de mediación
    • 2.8 Ejecución de los acuerdos
      • 2.8.1 Formalización del título ejecutivo
      • 2.8.2 Ejecución
    • 2.9 El mediador concursal
  • 3 Recursos adicionales
    • 3.1 En formularios
    • 3.2 En doctrina
  • 4 Legislación básica
  • 5 Legislación citada
  • 6 Jurisprudencia citada
Arbitraje Concepto

El arbitraje es una institución por la que una o más personas (árbitros) dan solución a un conflicto planteado por otras que se comprometen previamente a aceptar su decisión, sin necesidad de acudir a los órganos jurisdiccionales.

Al respecto, el TC ha declarado (entre otras, en la STC 288/1993, de 4 de octubre [j 1]), que el arbitraje es:

un equivalente jurisdiccional, mediante el cual las partes pueden obtener los mismos objetivos que con la jurisdicción civil, esto es, la obtención de una decisión al conflicto con todos los efectos de la cosa juzgada.
Regulación

Inicialmente, la figura del arbitraje estaba regulada principalmente en los arts. arts. 1820 y 1821 del Código Civil (CC), y algunos preceptos de la LEC de 1881 y, posteriormente, por la Ley de 22 de diciembre de 1953 por la que se regulan los arbitrajes de derecho privado, cuyo objeto era ofrecer una mayor sencillez y eficacia en la regulación del arbitraje, sustituyendo las normas contenidas en el CC , el Real Decreto de 22 de agosto de 1885, por el que se aprueba el Código de Comercio (CCom) , la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil (LEC) y otras disposiciones de igual naturaleza.

La Ley 36/88 de 5 de diciembre, de Arbitraje supuso la derogación de toda la normativa anterior y una reforma en profundidad de la institución del arbitraje que permitió resolver las diversas controversias que pudieran surgir en el tráfico mercantil.

A día de hoy, la institución de arbitraje se halla regulada por la Ley 60/2003, de 23 de diciembre, de Arbitraje (LA), (modificado el apart. 1 del art. 11 por la Ley 42/2015, de 5 de octubre, de reforma de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil), .

Se comentan seguidamente los aspectos más relevantes en lo que se refiere al convenio arbitral según la Ley de arbitraje.

Convenio arbitral Concepto

El convenio arbitral es el acuerdo de las partes para someter a arbitraje todas las controversias surgidas o que pudieran surgir en una determinada relación jurídica, ya sea contractual o no contractual (art. 9, LA).

Se trata, por tanto, de un negocio jurídico del que nace una obligación para las dos partes que lo han otorgado, tal y como declara el Auto de la Audiencia Provincial de Madrid de 27 de marzo de 2012. [j 2]

Forma

El convenio arbitral puede adoptar la forma de cláusula incorporada a un contrato o de acuerdo independiente, requiriendo en ambos casos que conste su formulación por escrito y el consentimiento de las partes para someterse al arbitraje (apartados 1 y 3, art. 9, LA).

No constituye, por tanto, requisito esencial la formalización del convenio arbitral a través de documento público, sino que basta la expresión por escrito de ese compromiso, incluso mediante mecanismos anti formalistas como son un simple intercambio de cartas u otro medio similar de comunicación que permita dejar constancia documental del compromiso arbitral (art. 9.3, LA). De esta forma, la doctrina y la jurisprudencia se rigen por un criterio anti formalista a la hora de examinar la existencia o validez del acuerdo arbitral, considerando innecesarias fórmulas rituarias y entendiendo que lo esencial es la existencia de una voluntad patente y perceptible de las partes de someter su controversia a arbitraje, según señala la Sentencia del TSJ del País Vasco de 25 de septiembre de 2012. [j 3]

Contenido

En atención a lo dispuesto en el art. 9.3, LA, el convenio arbitral debe contener la voluntad de las partes de someter a arbitraje todas o algunas de las controversias, presentes o futuras, que puedan surgir en una determinada relación jurídica, contractual o no contractual.

En consecuencia, es necesario que el compromiso arbitral especifique cuál es la relación jurídica que se somete a arbitraje pues, en caso de existir una total indeterminación de la relación jurídica de la que puede surgir la controversia, se incurrirá en un supuesto de nulidad del convenio, tal y como declara la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 26 de octubre de 2007. [j 4]

El contenido del arbitraje puede, igualmente, extenderse a la designación de los árbitros y a la determinación de las reglas del procedimiento y, en caso de no constar en el convenio arbitral, cabe su integración en un acuerdo posterior. Se trata, por tanto, de un contenido facultativo que las partes pueden completar en cualquier momento, mediante acuerdos complementarios, según señala la STS de 26 de julio de 2003. [j 5]

La Sentencia nº 605/2005 de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 12 de Julio de 2005 [j 6] recuerda la doctrina de la sentencia del TS de 20 de noviembre de 1989 que refiriéndose al contenido del arbitraje señaló que:

la naturaleza y finalidad del arbitraje permite una mayor elasticidad en la interpretación de las estipulaciones que describen las cuestiones a decidir, las que (se) deben apreciar no aisladamente, sino atendiendo a aquella finalidad y a sus antecedentes, pudiendo reputarse comprendidas en el compromiso, aquellas facetas de la cuestión a resolver íntimamente vinculadas a la misma y sin cuya aportación quedaría la controversia insuficientemente fallada.
Existencia y validez

Resulta relevante la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 26 de octubre de 2007 [j 7] que establece que el convenio arbitral será inválido cuando concurra alguno de los siguientes supuestos:

Supuestos de nulidad:

a) Cuando el convenio sea contrario a una norma legal prohibitiva o imperativa, salvo que la ley establezca un efecto distinto.

b) Cuando el convenio verse sobre materia no disponible (art. 2.1, LA).

c) Cuando el convenio traspase los límites de la autonomía privada (art. 1255, CC) o esté viciado de causa ilícita (art. 1275, CC).

d) Cuando el convenio haya sido otorgado por representante sin poder o fuera de los límites de éste (arts. 1713 y 1259, CC).

Supuestos de anulabilidad:

a) Por defectos de capacidad: la Ley de Arbitraje nada dispone al respecto, por lo que habrá que estar a las reglas generales sobre capacidad para contratar ( art. 1263, CC con nueva redacción dada por la Ley 26/2015, de 28 de julio de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia (en vigor el 18 de agosto de 2015), o sobre la especialmente requerida en cuanto a determinados bienes o relaciones, como son los supuestos del menor emancipado (que requiere del consentimiento de sus padres conforme preceptúa el art. 323, CC), o del tutor (que precisa autorización judicial ex art. 271.3, CC).

b) Por vicios del consentimiento (art. 1.300 y 1301, CC).

Ahora bien, se hace necesario precisar que la declaración de nulidad del contrato en el que se inserta el convenio arbitral no supondrá por sí sola la nulidad de éste (art. 22.1, LA), si bien señala la citada Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 26 de octubre de 2007 [j 8] que:

Según la causa de nulidad de que se trate, es muy probable que la nulidad del contrato suponga a la vez la del convenio arbitral, cuando éste sea una cláusula de aquél (piénsese, por ejemplo, en la nulidad por vicios del consentimiento; no así, necesariamente, en caso de nulidad por infracción de prohibición legal). Más fácilmente concebible será la subsistencia del convenio si éste figura en acuerdo independiente, aunque se haya objetado que, supuesta la nulidad del contrato de referencia, mal puede suscitarse a partir de él controversia alguna arbitrable: lo que tiene buen sentido a partir de una nulidad declarada, pero no si lo controvertido es la nulidad misma, que habría de discernirse en el arbitraje convenido.
Interpretación

Las cláusulas del convenio arbitral, como las de cualquier negocio jurídico, deben ser interpretadas con arreglo a las normas generales de interpretación de los contratos que prevé el Código civil, tal y como declara la STS de 7 de mayo de 2007 [j 9] y reitera la STS de 11 de febrero de 2010. [j 10]

En este sentido, la STS de 5 de septiembre de 2006 [j 11] señala que, en la interpretación de las cláusulas arbitrales, debe prevalecer el contenido literal de éstas, poniendo de manifiesto que ha de estarse a lo efectivamente pactado como objeto de arbitraje.

Efectos

Según dispone el art. 11 de la LA, el convenio arbitral obliga a las partes a cumplir lo estipulado (efecto positivo) e impide a los Tribunales conocer de las controversias sometidas a arbitraje (efecto negativo); efecto este último que no se produce en sentido inverso, de modo que la sumisión expresa o tácita a la jurisdicción no excluye el arbitraje, sin perjuicio del efecto de cosa juzgada de las sentencias...

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