Autocontratación y conflicto de intereses

Autor:Manuel Faus
Cargo del Autor:Notario
 
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La autocontratación es el supuesto en el que en un negocio jurídico el representante de una de las partes contrata consigo mismo.

Contenido
  • 1 Doctrina
    • 1.1 Concepto
    • 1.2 Su admisión
    • 1.3 Diferencias con otras situaciones
      • 1.3.1 Representación múltiple
      • 1.3.2 Intereses iguales o concurrentes
      • 1.3.3 Conflicto de intereses
    • 1.4 Consecuencias de la autocontratación
      • 1.4.1 Si no está prevista en el poder, en el caso de representación voluntaria
      • 1.4.2 Si está prevista y autorizada
      • 1.4.3 Consecuencias del conflicto de intereses
      • 1.4.4 Consecuencias del caso de intereses iguales o concurrentes
  • 2 Jurisprudencia
    • 2.1 Autocontratación y conflicto de intereses
    • 2.2 Intereses iguales, y por tanto, sin problemas
  • 3 Recursos adicionales
    • 3.1 En doctrina
  • 4 Legislación básica
  • 5 Legislación citada
  • 6 Jurisprudencia citada
Doctrina Concepto

Entendemos como autocontrato el supuesto en el que en un negocio jurídico el representante de una de las partes contrata consigo mismo; por tanto, estamos en el caso de un negocio bilateral en que una de las partes, que llamaremos A, actúa en un doble concepto: como tal persona A y además con otra persona, que llamaremos B que está representada por la primera. También cuando una persona representa a ambas partes en el negocio jurídico.

La Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de junio de 2001 [j 1] Sala 1ª, recuerda que existe autocontrato cuando:

existe una sola voluntad que hace dos manifestaciones jurídicas conjugadas y económicamente contrapuestas, es decir, cuando una persona cierra consigo misma un contrato actuando a la vez como interesada y como representante de otra. La figura jurídica carece de una regulación general en nuestro derecho positivo, aunque se refieren a la misma diversos preceptos aislados (singularmente destacan el art. 1459 del Código Civil (CC) y el art. 267 del Código de Comercio). (CCom) y ha sido objeto de una importante atención, tanto por el Órgano directivo registral, como por la jurisprudencia de esta Sala.

Y concreta la STS 494/2008, Sala 2ª, de lo Penal, 11 de Julio de 2008: [j 2]

La autocontratación o contrato consigo mismo tiene lugar cuando una sola persona, que concentra la representación o poder de disposición de dos patrimonios, pone a éstos, a virtud de una sola declaración de voluntad, en una relación de obligación. En tal caso, en tesis general, se puede reconocer su posibilidad, siempre que no haya conflicto de intereses entre los dos patrimonios relacionados, pues de existir esa oposición, se hace, lógicamente, precisa la intervención de otra voluntad.

La representación puede ser legal (titulares de la patria potestad, tutor, etc.) o voluntaria (poder, administrador de sociedad, etc.)

El caso más sencillo es aquel en que una persona confiere Poder a otra para enajenar un inmueble y ese apoderado, actuando en el doble concepto (como representante del poderdante y en nombre propio) adquiere para sí el inmueble.

Los casos pueden ser infinitos.

Su admisión

Recuerda la Resolución de la DGRN de 15 de junio de 2004 [j 3] que:

lo que interesa dilucidar aquí es si nuestro ordenamiento jurídico admite la autocontratación en sede de representación voluntaria. En caso de que la respuesta sea positiva, habría que precisar a qué requisitos debe sujetarse la actuación representativa para que la autonegociación revista las apariencias de validez y eficacia que la hagan merecedora de formalización en escritura pública y, a su virtud, de inscripción registral.

Y llega a la conclusión de su admisión, afirmando que:

la doctrina mayoritaria interpreta los arts. 1459.2, CC y art. 267, CCom , como preceptos concordantes, de lo que se desprende que el comitente o el mandante se hallan investidos desde luego del poder jurídico de autorizar previamente o de ratificar la autocompra verificada por sus respectivos comisionistas o mandatarios, ya que tales previsiones legales se dirigen únicamente a proteger intereses privados que no pueden oponerse a la libre reglamentación que de los mismos ordenen sus titulares.
Diferencias con otras situaciones

Conviene, no obstante, dejar claro que el autocontrato es distinto de otros casos, a saber:

Representación múltiple

Es el supuesto en que una persona actúa en nombre de dos o más físicas o jurídicas y celebra contratos entre sus poderdantes; ejemplo: el administrador de las sociedades XX y ZZ son la misma persona y dicho administrador actuando en nombre de una sociedad vende una finca de la sociedad XX a la sociedad ZZ. En este caso estamos ante un posible conflicto de intereses: ¿a qué sociedad va a proteger el Administrador? ¿Qué precio va a fijar?, ¿el que conviene a la sociedad vendedora o a la compradora?, etc.

Intereses iguales o concurrentes

Es el supuesto en que el apoderado o representante de una persona celebra un negocio jurídico en el que tiene intereses iguales con los de su representado; un ejemplo de intereses iguales sería que el condueño de una finca autorizase a otro condueño para que enajene la participación del primero y el apoderado enajena también su participación; o el caso en que actúe un heredero en nombre propio y además en nombre de otro coheredero y la adjudicación se haga en las mismas proporciones ordenadas por el testador, o si se trata de sucesión intestada la adjudicación lo sea para cada bien heredado en la misma proporción que son herederos (cada bien por mitades, por tercios, etc.). Aquí no hay conflicto, los intereses son concurrentes.

Conflicto de intereses

Es evidente que en el caso de contratar en nombre propio y además en nombre de un tercero (auténtica autocontratación) puede haber un conflicto de intereses; pero, técnicamente entendemos que conflicto de intereses tiene lugar:

  • cuando una persona contrata ella como representante de dos personas distintas (administrador de dos sociedades, apoderado de dos personas físicas), supuesto que también lo es de autocontratación.

La Resolución de la DGRN de 31 de mayo de 2012 [j 4] declara que si hay concurrencia en una misma persona del doble carácter de representante del acreditado y del hipotecante existe conflicto de intereses salvo autorización del órgano competente (la junta general de accionistas).

  • cuando contrata en nombre de otra persona y además con una persona con quien tiene relación de vinculación. Así, por ejemplo, la Resolución de la DGRN de 30 de junio de 2014 [j 5] en un caso en el que el representante de una entidad financiera nova un préstamo de la esposa del apoderado, prestando éste el consentimiento conyugal a la operación; como dice la DGRN el hecho que invalida su actuación es la circunstancia de que contrate en nombre de su principal y con una persona, su esposa, cuya especial vinculación le coloca en situación de conflicto.

Señala la Resolución de la DGRN de 3 de agosto de 2016 [j 6] que en el ámbito societario, debe diferenciarse la situación de autocontrato de la del conflicto de intereses en la actuación del administrador de una compañía, cuestión esta última que cuenta con una específica regulación en el ámbito de las sociedades mercantiles, destacando:

  • que entre las obligaciones básicas derivadas del deber de lealtad, se incluye el deber de evitar situaciones de conflicto de interés.
  • que el conflicto de intereses no supone, en realidad, en el expresado ámbito societario, un supuesto de actuación sin autorización, porque la legitimación para actuar se deriva de ser administrador de la sociedad y como es sabido el poder de representación de los administradores se extiende a todo el objeto social, siendo ineficaz frente a terceros toda limitación de los poderes de los administrador.
  • que los supuestos de conflicto de intereses y la relación de personas vinculadas a los administradores quedan a su apreciación en el ámbito judicial (no siendo competencia del Registrador, salvo que el conflicto sea notorio y afecte al propio ámbito representativo). Es decir, si se ha faltado al deber de lealtad o hay un perjuicio a la sociedad son cuestiones estas de carácter sustantivo, que deberán ventilarse en el juicio correspondiente.
Consecuencias de la autocontratación Si no está prevista en el poder, en el caso de representación voluntaria

El negocio no es eficaz y no cabrá su inscripción si es el caso; pero cabe la ratificación.

Ahora bien, como dice la Sentencia nº 550/2008 de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 18 de Junio de 2008: [j 7]

es reiterada la jurisprudencia de que la autocontratación precisa el requisito de que en el negocio jurídico se haya incurrido en abuso de derecho para constituir la modalidad invalidante.

Y la Sentencia nº 1205/2001 de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 22 de Diciembre de 2001 [j 8] advierte que:

aunque la jurisprudencia admite la posibilidad de autocontratación, a pesar de existir contraposición de intereses, es necesario que, en todo caso, el ejercicio de esa facultad de autocontratación se ejercite dentro de los limites de la buena fe contractual que impone el art. 1258, CC, evitando todo ejercicio abusivo de la misma.

La Resolución de la DGRN de 17 de noviembre de 2000 [j 9] (en un caso que más que autocontratación era de conflicto de intereses) se refiere al tema de la autocontratación, reitera la doctrina firme que en la atribución genérica de las facultades o poderes no está comprendido el caso en que en la operación estén en oposición los intereses de una y otra parte y para el caso de que haya intereses contrapuestos, la DG dice:

es regla (que tiene su confirmación en el art. 267, CCom) ) que sólo habrá poder suficiente si la persona de quien se reciben los poderes o facultades de venta o de compra da para ello licencia o autorización especial. En otro caso, el acto realizado sería considerado nulo por falta de poder (cfr. art. 1259, CC). Adviértase que el tratamiento jurídico de rigor que sufre la llamada autocontratación...

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