Curatela según el Código Civil

Autor:Barbara Ariño y Manuel Faus
Cargo del Autor:Abogada y Notario
 
EXTRACTO GRATUITO

La curatela se configura como una institución de guarda de la persona a quien se le nombra un asistente, en atención a su grado de discernimiento, para que pueda realizar determinados actos.

Se trata, por tanto, de una institución de menor trascendencia que la tutela.

Puede verse Tutela según el Código Civil. Normas generales

En el presente tema se expondrán las diferencias principales de ambas dos instituciones y el régimen jurídico aplicable a la curatela tras las modificaciones introducidas por la Ley 15/2015, de 2 de julio, de la Jurisdicción Voluntaria (LJV) y la Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia.

Contenido
  • 1 Notas generales sobre la curatela
  • 2 Sujetos sometidos a curatela
  • 3 Objeto de la curatela
  • 4 Alcance de la curatela
  • 5 Constitución de la curatela
  • 6 Ejercicio de la curatela
  • 7 Nombramiento, inhabilidad, excusa y remoción
  • 8 Inscripción de tutela, curatela y sus modificaciones
  • 9 Actos realizados sin intervención del curador
  • 10 Remisión a otros temas
  • 11 Recursos adicionales
    • 11.1 En formularios
    • 11.2 En doctrina
    • 11.3 Esquemas procesales
  • 12 Legislación básica
  • 13 Legislación citada
  • 14 Jurisprudencia citada
Notas generales sobre la curatela

La curatela es una institución complementaria de la tutela cuya finalidad no es la guarda de la persona sino tan sólo la función de complemento de la capacidad de obrar de los sujetos sometidos a este régimen de guarda. Es decir que la curatela es un órgano estable pero de actuación intermitente, cuya función no consiste en la representación de quien está sometido a ella, sino de completar la capacidad de quien la posee pero necesita un plus para la realización de determinados actos.

Precisamente, en la función que cumple la curatela se concretan las mayores diferencias que presenta con respecto a la tutela:

  • En la tutela, el tutor asume la representación legal del incapacitado y la administración de su patrimonio, pudiendo desdoblarse sus obligaciones tanto en un contenido patrimonial como personal. Véase El tutor y sus funciones según el Código Civil
  • En la curatela, a diferencia del tutor (que representa al tutelado) la función del curador se limita a asistir al incapacitado, lo cual corresponderá generalmente con los actos de administración extraordinaria. Es decir que el curador complementa la capacidad de obrar del incapacitado en aquellos actos que, por su mayor trascendencia, requieren la intervención de un tercero, con el fin, no de suplir la voluntad del afectado, sino de reforzar, controlar y encauzar la incompleta capacidad del sometido a curatela STS de 29 de abril de 2015). [j 1]

En esta línea, la Sentencia nº 530/2017 de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 27 de Septiembre de 2017 [j 2] señala que la persona afectada por el síndrome de Down no debe sujetarse necesariamente a tutela; si el déficit intelectual es ligero o moderado, es preferible la curatela a la tutela; y más aún: la curatela no está limitada al ámbito patrimonial ya que la curatela puede ser un apoyo en la esfera personal o en la patrimonial, o en ambas, según lo requiera en cada caso la protección de la persona.

En definitiva, como dice la Sentencia nº 124/2018 de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 7 de Marzo de 2018 [j 3] la tutela está reservada para la incapacitación total y la curatela se concibe en términos más flexibles y está pensada para incapacitaciones parciales , si bien la jurisprudencia, salvo supuestos de patente incapacidad total, se viene inclinando, a la luz de la interpretación recogida de la Convención, por la curatela, en el entendimiento que en el Código Civil no se circunscribe expresamente la curatela a la asistencia en la esfera patrimonial, por lo que el amparo de lo previsto en el artículo 289 CC , podría atribuirse al curador funciones asistenciales en la esfera personal, como pudiera ser la supervisión del sometimiento del discapaz a un tratamiento médico, muy adecuado cuando carece de conciencia de enfermedad.

Sujetos sometidos a curatela

El régimen de curatela se restringe a los sujetos que se especifican en los arts. 286 y 287 CC, cuales son:

Los emancipados cuyos padres hubieran fallecido o hubieran sido impedidos para el ejercicio de la asistencia prevenida por la Ley. Para completar este punto, nos remitimos al tema Emancipación y sus efectos en el Código Civil .

Los que obtuvieran el beneficio de la mayor edad. En este sentido, el art. 321 CC establece que el Juez, previo informe del Ministerio Fiscal, podrá conceder tal beneficio al sujeto a tutela mayor de 16 años que lo solicite.

Los declarados pródigos (estos son, aquéllos que malgastan su caudal con ligereza, tanto por la cuantía de los dispendios como por el destino específico u objeto que los destina, poniendo en peligro su patrimonio o los alimentos de su deudor).

Las personas a quienes la sentencia de incapacitación o, en su caso, la resolución judicial que la modifique, coloque bajo esta forma de protección en atención a su grado de discernimiento. En particular, esta circunstancia se producirá en los casos de incapacidad atenuada en que, atendiendo al grado de discernimiento del sujeto, no se aprecia una inhabilidad para gobernarse totalmente por sí mismo (tanto en el aspecto personal como en el patrimonial), lo que hace innecesario establecer la tutela como régimen de guarda, bastando la protección de apoyo en el ámbito en que incide realmente la deficiencia (sentencia de la AP Burgos de 9 de junio de 2008). [j 4]

Objeto de la curatela

A pesar de que la normativa instituye curador para los sujetos indicados (emancipado, pródigo e incapacitado), éstos no reciben el mismo tratamiento jurídico pues, como advierte la sentencia de la AP Alicante de 23 de septiembre de 2014 [j 5], obedecen a razones muy distintas teniendo en cuenta que la curatela del incapacitado a veces exige mayor intensidad que las restantes y requiere una mayor intervención del curador en los asuntos del incapacitado.

En consecuencia, conviene diferenciar entre:

  • Emancipados, habilitados de edad y pródigos (art. 286 CC): el art. 288 CC establece que el contenido de la curatela se referirá a los actos que los menores o habilitados de edad y los pródigos no puedan realizar por sí solos. Tales actos son los que el Código Civil enumera que los emancipados no pueden realizar por sí solos, o que la sentencia de prodigalidad haya enumerado y, en caso de omitir esa concreción de actos, como advierte la citada sentencia de la AP Burgos de 9 de junio de 2008, [j 6] la sentencia deberá ser rectificada de oficio o impugnada mediante los oportunos recursos.
  • Incapacitados (art. 287 CC): el art. 289 CC determina que la curatela se extenderá a los actos que el incapacitado parcial no pueda realizar por sí solo y que serán aquellos que haya determinado expresamente la sentencia de incapacitación; y si dicha sentencia no los hubiera determinado, el art. 290 CC precisa que se extenderá a los mismos actos en que los tutores necesitan de autorización judicial (estos son, los enumerados en los arts. 271 y 272 CC que se desarrollan en el tema El tutor y sus funciones según el Código Civil

En uno y otro caso, el curador recibirá la petición del sometido a curatela para que le dé el complemento de capacidad necesario para llevar a cabo el acto que quiere realizar y que no puede hacer por sí solo.

Por tanto, la iniciativa no la tiene el curador, sino el sometido a curatela.

El curador, si estima que el acto es útil, dará el complemento de capacidad, autorizando fehacientemente el acto. Ahora bien, si el sometido a curatela realiza el acto sin haber obtenido ese complemento de capacidad (porque no lo ha pedido o, habiéndolo pedido, no se le ha concedido) éste será anulable en los plazos y condiciones que más adelante veremos.

Alcance de la curatela

La curatela, en general, se extiende a los actos de contenido patrimonial, si bien en determinados supuestos la curatela podrá tener un contenido personal ya que el art. 289 CC deja la puerta abierta para que el Juez determine, en cada caso concreto, cuáles deben ser los actos para los que se requiere la asistencia del curador.

Así lo ha entendido el TS que, en sentencia de 1 de julio de 2014, [j 7] señala que la curatela no se circunscribe expresamente a la asistencia en la esfera patrimonial y por ello, al amparo del art. 289 CC, podrán atribuirse al curador funciones...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA