Elementos personales en la donación

Autor:Manuel Faus
Cargo del Autor:Notario
 
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La donación entendida como un contrato está sujeta a reglas generales sobre los contratos, pero además a normas específicas que afectan a los sujetos y éstos son dos: la parte donante y la parte que recibe lo donado (el donatario).

Véase el tema Concepto y clases de donación

En efecto, el art. 618 del Código Civil (CC) nos habla de una persona que dispone gratuitamente de una cosa en favor de otra, que la acepta.

En el presente tema se estudian las normas del Código Civil (CC;) para los derechos territoriales puede verse, en la parte aplicable, el tema Capacidad para celebrar el contrato de compraventa

Contenido
  • 1 El donante
    • 1.1 Capacidad para contratar y para disponer
    • 1.2 Capacidad de disposición sobre la cosa
    • 1.3 Actuación por representante
  • 2 Donatario
    • 2.1 Posibilidad de ser donatario
    • 2.2 Prohibiciones
    • 2.3 Capacidad para aceptar donaciones
    • 2.4 Aceptación por representante
    • 2.5 Pluralidad de donatarios
    • 2.6 Capacidad para renunciar
  • 3 Ver también
  • 4 Recursos adicionales
    • 4.1 En formularios
    • 4.2 En doctrina
  • 5 Legislación básica
  • 6 Legislación citada
  • 7 Jurisprudencia citada
El donante

Circunstancias personales: referente al estado civil, vecindad, NIF, etc. véase Circunstancias personales de los otorgantes

Capacidad:

Dice el art. 624, CC que podrán hacer donación todos los que puedan contratar y disponer de sus bienes.

Dos son los requisitos exigidos: capacidad para contratar y poder de disposición.

Capacidad para contratar y para disponer

La capacidad para contratar es la general para celebrar contratos, (contratar y obligarse) lo que ocurre es que como la donación está dentro de los llamados actos de disposición, se exige algo más que la capacidad general para contratar, capacidad que por extenso se detalla en el citado tema Capacidad para celebrar el contrato de compraventa .

En concreto:

Menor no emancipado:

  • Regla general: dispone el art. 164, CC que se exceptúan de la administración paterna los bienes que el hijo mayor de dieciséis años hubiera adquirido con su trabajo o industria y necesitará el consentimiento de los padres para los que excedan de ella; en consecuencia para donar, como no es un acto de administración se exige el consentimiento (más propiamente, la asistencia) del titular/es de la patria potestad.
  • Capitulaciones: el art. 1338, CC dispone que el menor no emancipado que con arreglo a la Ley pueda casarse, también puede en capitulaciones matrimoniales o fuera de ellas hacer donaciones por razón de su matrimonio, con la autorización de sus padres o del tutor.

Menor emancipado:

No tiene limitación alguna para donar bienes muebles; para donar bienes inmuebles y establecimientos mercantiles o industriales u objetos de extraordinario valor, como son actos de enajenación, debe aplicarse el art. 323, CC : se exige el consentimiento de sus padres y, a falta de ambos, el de su curador.

Incapacitado:

Deberá estarse a lo que dice la sentencia, pero es prácticamente imposible que se faculte al incapacitado para actos de enajenación y mucho menos aún para donar bienes, dado el perjuicio que ello supone para el incapacitado.

Concursado:

No es un incapacitado, pero según las fases del concurso, o estamos ante actos rescindibles si son realizados antes de la declaración del concurso, o tiene sus facultades intervenidas al declararse el concurso; es lógico que no pueda realizar actos de enajenación, salvo excepciones, y menos aún donar, por el perjuicio que ello supondría para la masa concursal.

Véase Enajenación de bienes del y por el concursado

Pródigo:

Dependerá de la sentencia que declara la prodigalidad, (el art. 286, CC declara sujetos a curatela a los pródigos y el art. 289, CC determina que la curatela de los incapacitados tendrá por objeto la asistencia del curador para aquellos actos que expresamente imponga la sentencia que la haya establecido).

Personas jurídicas:

Las personas jurídicas gozan de capacidad jurídica y capacidad de obrar: pueden donar.

Pero se plantea el problema con las sociedades mercantiles.

El objeto de toda sociedad mercantil es la obtención de ganancias y mal casa con este principio el que la sociedad haga donaciones. Pero esto no puede llevarse hasta sus últimas consecuencias; en ocasiones las llamadas donaciones son muchas veces campañas publicitarias, remuneración a personal para premiar su trabajo y dedicación o para asegurar fidelidad a empleados y clientes, incluso para dar una imagen amable de una sociedad mercantil que se declara comprometida con el bien común (donaciones a ONG, a Fundaciones, etc.); todo ello tiene un carácter distinto de la donación típica, y busca indirectamente obtener a la larga más lucro, mejor imagen, sin que ello suponga crítica alguna; la realidad es que hay beneficios que no se reparten ni se quedan como reservas de la sociedad.

Estas donaciones deben estar presididas por un principio de moderación, no han de perjudicar a los acreedores ni pueden adoptarse por una mayoría en perjuicio de los derechos de la minoría. Pero están aceptadas y las normas fiscales las mencionan para documentarlas (así la Ley 30/1994, de 24 de Noviembre, de Fundaciones y de Incentivos fiscales a la participación privada en actividades de Interés general regula los beneficios fiscales por las aportaciones efectuadas por personas jurídicas.)

Ahora bien, debemos entender que toda donación hecha por una sociedad que supere la realizada por motivos de publicidad, premio a trabajadores, etc. debe ser aprobada por la Junta General, sin que el órgano de administración tenga la facultad de realizarlas, pues su representación se limita al objeto social.

Puede traerse a colación la Resolución de la DGRN de 22 de noviembre de 1991, [j 1] advirtiendo que se trataba de una modificación de estatutos para destinar el 5% de los beneficios a fines benéficos y con acuerdo aprobado por unanimidad en Junta general; dijo la DGRN:

Ciertamente, en la configuración legal del tipo social de la anónima, se reflejan como elementos caracterizadores de la misma el ánimo de obtener una ganancia común y partible mediante el desenvolvimiento de la actividad societaria y su posterior reparto entre los socios que la integran. Ahora bien, estas notas definidoras no contradicen la posibilidad de que la sociedad anónima -entidad dotada de capacidad general para realizar cualquier acto de la vida compatible con su especifica naturaleza cumpliendo deberes no exigibles de solidaridad social, contribuya gratuita y voluntariamente, como cualquier persona física, a la satisfacción de fines de interés general, mediante aportaciones que por su moderación y marginalidad no comprometan la preponderancia de aquel sustancial objetivo lucrativo.
Capacidad de disposición sobre la cosa

Además de la capacidad para contratar y realizar actos dispositivos se exige algo más: el poder de disposición sobre el bien concreto; y ello es así para que la donación pueda realizar su fin traslativo.

La capacidad para disponer que el CC exige no es la capacidad mental necesaria (aplicable a todo acto jurídico) sino que es la capacidad para disponer del bien concreto en el momento de la donación (sin perjuicio del problema de la obligación obligacional, es decir, aquella en la que el donante se obliga a adquirir algo ajeno para transmitirlo el donatario), sino la específica capacidad para realizar dicho acto dispositivo, y ello supone:

  • Que no se trate de una donación con un objeto indeterminado, pues como dice la Sentencia nº 217/2011 de TS de 31 de Marzo de 2011 [j 2] ello vulnera la prohibición del art. 635, CC , que establece que "la donación no podrá comprender los bienes futuros", que según el propio artículo, serán aquellos de los que el donante no puede disponer al tiempo de la donación y ello porque la donación transfiere al donatario la propiedad de los bienes donados, lo que resulta imposible en relación a los futuros.
  • Que el donante no esté limitado en su poder de disposición; nos referimos a que sobre la cosa, especialmente si se trata de bienes inmuebles, no pese una prohibición de disponer, que puede ser voluntaria (se adquirió el bien a título gratuito y el transmitente ha prohibido al adquirente disponer libremente, o imponiendo trabas, requisitos, etc.) o tratarse de una prohibición legal (sirva como ejemplo lo ordenado por el art. 196, CC, - no modificado en este punto por la Ley 15/2015, de 2 de julio, de la Jurisdicción Voluntaria-, que prohíbe a los herederos del declarado fallecido disponer a título gratuito hasta cinco años después de la declaración del fallecimiento.)
  • Que no estemos ante los llamados patrimonios separados con destino prefijado (bienes sujetos a fideicomiso prohibiendo toda enajenación, bienes sujetos a la reserva legal, etc.)
  • Si se trata de donación de un bien ganancial: el necesario consentimiento de ambos cónyuges so pena de nulidad (no simple anulabilidad, según resulta del art. 1322, CC, lo que no impide que el cónyuge no donante preste su consentimiento en momento posterior).
  • Si estamos ante una comunidad puede ocurrir tres supuestos:
    • que un comunero done su cuota: no hay ningún problema, ni da...

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