Filiación. Concepto y clases

 
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La filiación es la procedencia, ya sea biológica o jurídica, de un hijo respecto de sus progenitores, de la que derivan una serie de derechos y obligaciones.

En el presente tema se analizan las distintas clases de filiación y sus efectos, con referencia a la prueba de la filiación, tras las modificaciones introducidas por la Ley 20/2011, de 21 de julio, del Registro Civil (LRC) en lo que se refiere a la atribución de apellidos, y la Ley 19/2015, de 13 de julio, de medidas de reforma administrativa en el ámbito de la Administración de Justicia y del Registro Civil .

Hay que señalar que los artículos del Código Civil (CC) que se citan en este tema, de acuerdo con el art. 13 del Código Civil tienen aplicación general y directa en toda España.

Contenido
  • 1 Clases de filiación
  • 2 Efectos de la filiación
    • 2.1 Apellidos
    • 2.2 Otros efectos de la filiación
  • 3 Prueba de la filiación
  • 4 Territorios con Derecho propio
  • 5 Recursos adicionales
    • 5.1 En formularios
    • 5.2 En doctrina
    • 5.3 En esquemas
  • 6 Legislación básica
  • 7 Legislación citada
  • 8 Jurisprudencia citada
Clases de filiación

El art. 108, CC regula las distintas clases de filiación, la cual podrá tener lugar por naturaleza y por adopción.

1.- Filiación por naturaleza (biológica): a su vez, puede ser matrimonial (esto es, cuando el padre y la madre están casados entre sí) y no matrimonial.

→ ver: Filiación matrimonial y presunción de paternidad.
→ ver: Filiación extramatrimonial.

2.- Filiación adoptiva (no biológica)

→ ver: Adopción: Requisitos y efectos.

Efectos de la filiación

La filiación matrimonial y la no matrimonial, así como la adoptiva, conforme reconoce el inciso final del art. 108, CC , surten los mismos efectos, cuales son:

Apellidos

Según el art. 109, CC y art. 49 LRC , la filiación determina los apellidos cuyo orden se regirá por las siguientes reglas:

  • La regla general es que, si la filiación está determinada por ambas líneas, los progenitores acordarán el orden de transmisión de su respectivo primer apellido, antes de la inscripción registral ( art. 109, CC y art.49.2 LRC ). En caso de desacuerdo o cuando no se hayan hecho constar los apellidos en la solicitud de inscripción, el Encargado del Registro Civil requerirá a los progenitores, o a quienes ostenten la representación legal del menor, para que en el plazo máximo de tres días comuniquen el orden de apellidos y, de no hacerlo, el Encargado acordará el orden atendiendo al interés superior del menor.

Se prescinde así de la histórica prevalencia del apellido paterno frente al materno permitiendo que ambos progenitores sean los que decidan el orden de los apellidos.

En los supuestos de nacimiento con una sola filiación reconocida, se concede al único progenitor que reconoce la filiación, determinar el orden de los apellidos ( art. 49.2 LRC ).

En todo caso, el orden de los apellidos establecido para la primera inscripción de nacimiento determina el orden para la inscripción de los posteriores nacimientos con idéntica filiación ( art. 49.2 LRC , y en el mismo sentido art. 109 CC ).

aunque la determinación y modificación del nombre y los apellidos sean cuestiones que afectan a la esfera privada de las personas, el interés público en la estabilidad del nombre y los apellidos y en la determinación de los mismos hace que la ley prevea y permita su modificación sólo en determinados supuestos, y fuera de aquellos casos sólo permita el cambio de apellidos cuando se den circunstancias excepcionales. Con ello se trata de evitar que la modificación de los apellidos quede al arbitrio de los particulares, lo que haría quebrar no sólo el interés público en la estabilidad del nombre, sino que se podría afectar a su misma utilidad, al perjudicar la función identificadora e individualizadora de las personas.
  • Los supuestos tasados de excepción a la regla general, en que se admite el cambio de apellidos, han sido clasificados en los siguientes grupos:

Modificaciones derivativas, que se producen de forma automática como consecuencia del cambio de apellidos por los progenitores. Es el supuesto contemplado en el art. 109, párrafo segundo, C,C requiriéndose para ello el consentimiento expreso de los dos progenitores al afectar a un derecho de la personalidad (sentencia de la AP Baleares de 18 de septiembre de 2007 [j 2], entre otras)

Modificaciones resultantes de un cambio del estado de filiación de la persona. Antes era así cuando la filiación paterna se determinaba con posterioridad al nacimiento pues, como dijo la Resolución de la DGRN de 15 de junio de 2007 [j 3] la necesidad de solicitud anterior a la inscripción, en los casos en que la inscripción de nacimiento se haya practicado con una sola filiación determinada, se ha de entender referida, pese a la laguna legal, a la inscripción de la segunda filiación establecida sobrevenidamente en un momento posterior a aquella primera inscripción de nacimiento, pues en caso contrario el régimen legal de los apellidos estaría incurriendo en una discriminación por razón de filiación respecto de los hijos cuya filiación haya sido establecida judicialmente, quienes podrían conservar los apellidos que vinieran usando con anterioridad a dicha determinación, pero no alterar el orden de los mismos por acuerdo mutuo de sus progenitores, discriminación no consentida por nuestra Constitución (vid. arts. 14 y 39 de la Constitución Española (CE) ).}}

Ahora, inscrito un hijo con los apellidos maternos, si luego es reconocido por el padre y surge contienda sobre el orden de los apellidos, se atenderá al interés del menor, como señala la Sentencia nº 659/2016 de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 10 de Noviembre de 2016. [j 4]

Modificaciones que se producen por efecto de una simple declaración de voluntad de los interesados formalmente admitida, que es el supuesto de solicitud del hijo una vez alcanzada la mayoría de edad, en que deberán concurrir los presupuestos exigidos por el art. 57, Ley de 8 de junio de 1957, del Registro Civil (esto es, que el apellido en la forma propuesta constituya una situación de hecho no creada por el interesado, que el apellido que se trata de unir o modificar pertenezca legítimamente al peticionario, y que provenga de la línea correspondiente al apellido que se trata de alterar). Ahora bien, no se requerirá el cumplimiento del primero de los requisitos expuestos ( art. 58 Ley de 8 de junio de 1957, del Registro Civil ) cuando el motivo del cambio de apellidos sea evitar la desaparición de un apellido español (esto es, cuando exista un riesgo de extinción...

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