Ocupación: bienes susceptibles de ocupación

Autor:Manuel Faus
Cargo del Autor:Notario
 
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La ocupación es un modo originario de adquirir el dominio sobre una cosa.

Sobre la adquisición de los derechos reales puede verse el tema Adquisición de derechos reales.Teoría del título y el modo (tradición)

Contenido
  • 1 Concepto y requisitos de la ocupación
  • 2 La ocupación en el Código Civil
    • 2.1 Requisitos subjetivos de la ocupación
    • 2.2 Requisitos objetivos de la ocupación
    • 2.3 Bienes susceptibles de ocupación
      • 2.3.1 La ocupación de bienes muebles
      • 2.3.2 La ocupación de bienes inmuebles
  • 3 La ocupación en otras leyes
  • 4 Normas en las legislaciones forales y territoriales
  • 5 Ver también
  • 6 Recursos adicionales
    • 6.1 En doctrina
  • 7 Legislación básica
  • 8 Legislación citada
  • 9 Jurisprudencia citada
Concepto y requisitos de la ocupación

La ocupación es la toma de posesión de una cosa sin dueño, con ánimo de hacerla nuestra. De esta definición resultan las siguientes notas que caracterizan la ocupación:

• La ocupación es la toma de posesión. Hablar de posesión significa voluntad de aprehensión, es un acto y no un negocio jurídico. Como acto, ha de bastar la capacidad de entender, no exigiéndose la capacidad general para contratar (luego pueden ocupar los menores que tengan capacidad de entender).

• La cosa no ha de tener dueño (que no es lo mismo que éste la haya perdido o extraviado). Y una cosa no tiene dueño porque nunca lo tuvo o porque ha devenido res nullius por ser abandonada.

• La posesión ha de ser con ánimo de hacerla nuestra; implica un animus, no un acto inconsciente.

La ocupación en el Código Civil

Los autores van repitiendo que la ocupación tuvo aplicación en la antigüedad, pero que en una sociedad sedentaria y civilizada su campo de aplicación es cada vez más reducido, sin olvidar que las nuevas legislaciones atribuyen al Estado los bienes abandonados o que carezcan de dueño. Así lo hizo el Código de Napoleón y así en España la Ley de Mostrencos de 1835 que atribuía al Estado, entre otros bienes, los que “estuvieren vacantes y sin dueño conocido por no poseerlos individuo o Corporación alguna.”

A pesar de esta norma, el Código Civil señaló en el art. 609 la ocupación como un medio de adquirir el dominio, definiéndola en el art. 610 de la siguiente forma:

Se adquieren por la ocupación los bienes apropiables por su naturaleza que carecen de dueño, como los animales que son objeto de la caza y pesca, el tesoro oculto y las cosas muebles abandonadas.

De esta articulo se deducen los requisitos exigidos por el legislador:

Requisitos subjetivos de la ocupación

1). El ocupante ha de ser capaz, al menos, para entender y querer (se exige animus de hacerla suya). Se admite que pueden adquirir por ocupación los menores de edad e incluso los incapacitados, ya que la ocupación es un acto de posesión y el art. 443 del CC permite a los menores y los incapacitados adquirir la posesión de las cosas; aunque luego exige que necesitan de la asistencia de sus representantes legítimos para usar de los derechos que de la posesión nazcan a su favor. Pero se exige, al menos, esa capacidad de entender que se está ocupando y el ánimo de ser dueño.

2). Por parte del titular del dominio se exige un acto inequívoco de abandono, de una clara voluntad de renuncia al dominio (animus derelinquendi) (Sentencia de AP A Coruña, Sección 5ª, 3 de Abril de 2003) [j 1]

Requisitos objetivos de la ocupación

1). El objeto ha de ser apropiable, por lo que quedan fuera las res extra commercium.

2). El objeto ha de carecer de dueño (nunca lo tuvo o presumiblemente está abandonado).

Bienes susceptibles de ocupación

Como se ha indicado, los bienes que pueden ser objeto de ocupación son aquellos susceptibles de ser apropiados; ello obliga a distinguir, entre bienes muebles y bienes inmuebles y hacer una referencia a los semovientes.

La ocupación de bienes muebles

Los supuestos son los siguientes:

1). OCUPACION DE ANIMALES

A esta ocupación el CC se refiere en tres artículos, que tratan respectivamente de la caza y pesca, al enjambre de abejas y animales amansados y a las palomas, conejos y peces:

A).- CAZA Y PESCA:

El art. 611 se remite a las leyes de caza y pesca.

En esta materia, además de tratados internacionales sobre la pesca marítima, en lo que se refiere a caza y pesca continental hay leyes estatales y autonómicas, con una gran intervención administrativa, profusión de normas y detalle minucioso de sanciones.

B).- ENJAMBRE DE ABEJAS Y ANIMALES AMANSADOS:

El art. 612 CC trata sobre el enjambre de abejas, diciendo:

El propietario de un enjambre de abejas tendrá derecho a perseguirlo sobre el fundo ajeno, indemnizando al poseedor de éste el daño causado. Si estuviere cercado, necesitará el consentimiento del dueño para penetrar en él.
Cuando el propietario no haya perseguido, o cese de perseguir el enjambre dos días consecutivos, podrá el poseedor de la finca ocuparlo o retenerlo.
El propietario de animales amansados podrá también reclamarlos dentro de veinte días, a contar desde su ocupación por otro. Pasado este término, pertenecerán al que los haya cogido y conservado.

Recomendamos al lector, si desea pasar un buen rato, la lectura del siguiente trabajo: La Abeja en el Derecho

C).- PALOMAS, CONEJOS Y PECES

El art. 613 CC habla de palomas, conejos y peces, sin estar citados otros casos de “criadero” existentes, diciendo:

Las palomas, conejos y peces, que de su respectivo criadero pasaren a otro perteneciente a distinto dueño, serán propiedad de éste, siempre que no hayan sido atraídos por medio de algún artificio o fraude.

La expresión criadero significa que hay intervención del hombre para explotar estos animales.

La ocupación en general de semovientes:

A la vista de cuanto antecede, procede añadir:

La propiedad sobre los animales mansos y domésticos se rige por las reglas generales, se extingue por abandono de los mismos y son ocupables por cualquiera, salvo pérdida o fuga de los mismo, en cuyo caso puede su dueño reivindicarlos.

Los animales fieros y salvajes no pertenecen a nadie mientras están en libertad; son ocupables, pero si se escapan, su dueño pierde la propiedad sobre los mismos.

La propiedad sobre los animales amansados o domesticados se rige por las leyes generales; en caso de fuga, el dueño conserva la propiedad sobre los mismos mientras tenga animus revertendi: el art. 612.3 fija como plazo indicativo de este ánimo el de 20 días, pasados los cuales puede reclamarse si hubieran sido ocupados por otro.

2). EL HALLAZGO

Hallazgo es la ocupación de una cosa mueble presumiblemente perdida o abandonada, que no sea tesoro. Como es una forma de ocupación, es un acto, no un negocio jurídico.

Su regulación es la siguiente:

Dice el art. 615 CC:

El que encontrare una cosa mueble, que no sea tesoro, debe restituirla a su anterior poseedor. Si éste no fuere conocido, deberá consignarla inmediatamente en poder del Alcalde del pueblo donde se hubiese verificado el hallazgo.
El Alcalde hará publicar éste, en la forma acostumbrada, dos domingos consecutivos.
Si la cosa mueble no pudiere conservarse sin deterioro o sin hacer gastos que disminuyan notablemente su valor, se venderá en pública subasta luego que hubiesen pasado ocho días desde el segundo anuncio sin haberse presentado el dueño, y se depositará su precio.
Pasados dos años, a contar desde el día de la segunda publicación, sin haberse presentado el dueño, se adjudicará la cosa encontrada o su valor, al que la hubiese hallado.
Tanto éste como el propietario estarán obligados, cada cual en su caso, a satisfacer los gastos.

Y dice el art. 616 CC:

Si se presentare a tiempo el propietario, estará obligado a abonar, a título de premio, al que hubiese hecho el hallazgo, la décima parte de la suma o del precio de la cosa encontrada. Cuando el valor del hallazgo excediese de 2.000 pesetas, el premio se reducirá a la vigésima parte en cuanto al exceso.

En relación con esta regulación puede apuntarse:

1).- El art. 616 habla en su inicio de poseedor y al hablar de pasados dos años sin haberse presentado se habla del dueño; se entiende que todo el precepto se aplica al dueño o al poseedor legítimo, sin que el extravío o pérdida cambie los derechos del poseedor (usufructuario, arrendatario, etc.).

2).- Se admite por la doctrina que el Ayuntamiento el tiene derecho de retención del art. 1780 CC para resarcirse de los gastos de conservación (art. 1.780 CC: El depositario puede retener en prenda la cosa depositada hasta el completo pago de lo que se le deba por razón del depósito.)

3).- Que de momento quien halló la cosa no la hace suya; tiene una expectativa: si transcurren dos años desde su consignación sin que aparezca el dueño –léase aquí el poseedor– la adquirirá o recibirá su valor si hubiere de haber sido subastada, porque no podía conservarse sin hacer gastos que disminuyan notablemente su valor o no podía conservarse sin deterioro. Se discute si es verdadera ocupación o es una atribución ex lege.

4).- En caso de litigio, si aparecieren varios alegando ser dueños (o legítimos poseedores), no es ya competencia ni de quién la halló ni del Alcalde decidir; parece lógico que el litigio deberá ser resuelto por la jurisdicción ordinaria.

5).- Debe entenderse que habrá también derecho a retener la cosa hasta que se pague la recompensa, y que ésta corresponde a quien la halló, tanto si se ha seguido el procedimiento del CC (consignación) como si, por conocer al dueño o poseedor legítimo, le hace directamente la entrega.

3). EL TESORO OCULTO

Las reglas del hallazgo no se aplican si la cosa hallada es preciosa (en el sentido de valiosa) o ignorada de todos, es decir, si es un tesoro oculto, que viene definido en el art. 352 del CC:

Se entiende por tesoro, para los efectos de la ley, el depósito oculto e ignorado de dinero, alhajas u otros objetos preciosos, cuya legítima pertenencia no conste.

Obsérvese las expresiones:

  • Oculto e ignorado de todos, pero el descubridor no tiene que investigar ni publicar su hallazgo por si alguien ya conocía la...

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