Capitulaciones matrimoniales

Autor:Manuel Faus
Cargo del Autor:Notario
 
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Las capitulaciones matrimoniales son la única forma prevista por el legislador para de una forma voluntaria establecer un régimen económico entre los futuros cónyuges distinto del supletorio legal o para modificar el régimen económico ya existente, pudiendo contener otras disposiciones.

Contenido
  • 1 Concepto de capitulaciones matrimoniales
  • 2 Requisitos generales de las capitulaciones matrimoniales
  • 3 Normas según las diversas legislaciones del Estado español
    • 3.1 Normas del Código Civil
    • 3.2 Normas del Código de Derecho Foral de Aragón
    • 3.3 Normas del Código de Derecho Civil de Cataluña
    • 3.4 Normas del Fuero Nuevo de Navarra
    • 3.5 Normas en el País Vasco
    • 3.6 Normas en la Comunidad Valenciana
  • 4 Recursos adicionales
    • 4.1 En doctrina
    • 4.2 En formularios
    • 4.3 Esquemas Procesales
  • 5 Legislación básica
  • 6 Legislación citada
  • 7 Jurisprudencia citada
Concepto de capitulaciones matrimoniales

Las capitulaciones matrimoniales o más breve, los capítulos, se suelen definir como aquel negocio jurídico celebrado por los futuros cónyuges entre sí o con terceros en vista de un futuro matrimonio, para hacer o recibir aportaciones o determinar el régimen económico y también, ya celebrado el matrimonio, para modificar el régimen vigente.

No es necesario para el válido otorgamiento de los capítulos que necesariamente hayan de hacer referencia al régimen económico; en realidad, ha sido tradicional, en especial en los territorios con legislación propia, el utilizar los capítulos para instituir heredero, pagar legítima, dotar la hijas, hacer donaciones, etc. y en territorios del derecho común se utilizaban frecuentemente para manifestar los bienes que aportaba cada cónyuge al matrimonio.

Obviamos, por ser esta una obra eminentemente práctica más referencias históricas o el examen de la naturaleza de esta institución.

Requisitos generales de las capitulaciones matrimoniales

Aplicable a todo el territorio nacional (vide artículo 13 del Código Civil (CC) ), dispone el artículo 9.3 del Código Civil que:

los pactos o capitulaciones por los que se estipule, modifique o sustituya el régimen económico del matrimonio serán válidos cuando sean conformes bien a la ley que rija los efectos del matrimonio, bien a la ley de la nacionalidad o de la residencia habitual de cualquiera de las partes al tiempo del otorgamiento.

Y la ley que regula los efectos del matrimonio la fija el apartado 2 del mismo artículo 9 del Código Civil :

Los efectos del matrimonio se regirán por la ley personal común de los cónyuges al tiempo de contraerlo; en defecto de esta ley, por la ley personal o de la residencia habitual de cualquiera de ellos, elegida por ambos en documento auténtico otorgado antes de la celebración del matrimonio; a falta de esta elección, por la ley de la residencia habitual común inmediatamente posterior a la celebración, y, a falta de dicha residencia, por la del lugar de celebración del matrimonio.

Todos estos posibles puntos de conexión deben tenerse en cuenta para que sea aplicable las normas de las diversas legislaciones que a continuación se detallaran.

En cuanto a la modificación del régimen por capítulos posteriores, puede verse Modificación del régimen matrimonial.

Bastará citar la afirmación de la Sentencia nº508/2005 de TS, Sala 1ª, de lo civil, 15 de junio de 2005 [j 1]:

El artículo 1325 , así como el 1315 vienen a consagrar la autonomía de los cónyuges para establecer su régimen matrimonial y, dada la naturaleza contractual de las capitulaciones, el precepto autoriza a sustituir o modificar dicho régimen en el ámbito de las previsiones legales, es decir, diseñar una situación jurídica distinta.
Normas según las diversas legislaciones del Estado español Normas del Código Civil

El Código Civil establece la exigencia de unos requisitos concretos, cuyo incumplimiento acarrea la nulidad de los capítulos, con los efectos del artículo 1335 del Código Civil :

«La invalidez de las capitulaciones matrimoniales se regirá por las reglas generales de los contratos. Las consecuencias de la anulación no perjudicarán a terceros de buena fe».

Esta remisión a los contratos, como advierte la Sentencia nº 461/2000 de AP Valencia, Sección 8ª, 8 de junio de 2000 [j 2] obliga a acudir a los artículos 1303 y 1307 del Código Civil dado que esa declaración de nulidad comporta obviamente la vuelta de las cosas a su estado anterior a través de la desaparición de todos los efectos producidos por el acto que se invalida.

Se detallan los requisitos diferenciando sus elementos:

Elementos personales:

Los capítulos exigen necesariamente la concurrencia de los futuros contrayentes (antes del matrimonio) o la de los ya cónyuges (para modificarlo), sin poder actuar por representante, (no cabe actuar con un poder general o genérico de otorgar capitulaciones) admitiéndose el simple nuptius que simplemente transmita la concreta y prefijada declaración de voluntad (literalmente) de cualquiera de los sujetos.

La capacidad de los futuros cónyuges o de los ya casado se rigen por la regla general (que no se cumple al pie de a letra) de que el hábil para casarse lo es para los pactos capitulares. En concreto:

  • El menor o emancipado no es representado por sus padres o tutor como representantes legales, sino que obra por sí mismo, pero se exige un complemento de capacidad: el consentimiento de éstos; así el artículo 1239 del Código Civil dice que el menor no emancipado que con arreglo a la Ley pueda casarse podrá otorgar capitulaciones, pero necesitará el concurso y consentimiento de sus padres o tutor, salvo que se limite a pactar el régimen de separación o el de participación.
  • El incapacitado judicialmente sólo podrá otorgar capitulaciones matrimoniales con la asistencia de sus padres, tutor o curador.

Las demás personas que intervengan (parientes, tutor para completar la capacidad, etc.) son terceros, y podrán actuar por medio de representante.

Pero advierte el artículo 1331 del Código Civil que para que sea válida la modificación de las capitulaciones matrimoniales deberá realizarse con la asistencia y concurso de las personas que en éstas intervinieron como otorgantes si vivieren y la modificación afectare a derechos concedidos por tales personas. Obsérvese: a) otorgante, es decir que no se trate de alguien que simplemente ha comparecido en la primera escritura, sin que haya otorgado acto alguno; y b) que la modificación afecte a derechos concedidos por ese tercero.

Elementos reales:

Las capitulaciones matrimoniales puede tener:

  • Su contenido típico, que es el de pactar un régimen económico para evitar que las relaciones económicas de los cónyuges se rijan por el régimen supletorio legal de la sociedad de gananciales o es el modificar éste o cualquier otro régimen anterior (supletorio legal o convenido).
  • Un contenido atípico, más o menos o nada relacionados con el matrimonio, a saber:
    • Donaciones

En defecto de pacto en capitulaciones, la gestión y disposiciones de los bienes gananciales corresponde conjuntamente a los cónyuges, sin perjuicio de lo que se determina en los artículos siguientes.

    • Negocios totalmente ajenos al matrimonio, algunos previstos por el legislador como como el reconocimiento de un hijo extramatrimonial ( art. 186 del Reglamento del Registro Civil : son documentos públicos aptos para el reconocimiento la escritura pública, el acta civil de la celebración del matrimonio de los padres, el expediente de inscripción de nacimiento fuera de plazo, las capitulaciones matrimoniales y el acto de conciliación) u otros de cualquier tipo, aprovechando el carácter de escritura pública que se exige para otorgar capitulaciones (cualquier adquisición, transmisión, constitución de derecho real, etc.)

El contenido, en todo caso, tiene unos límites que fija el artículo 1328 del Código Civil :

«Será nula cualquier estipulación contraria a las Leyes o a las buenas costumbres o limitativa de la igualdad de derechos que corresponda a cada cónyuge».

El precepto habla de leyes, que deben entenderse imperativas, como las relativas a la patria potestad, a la tutela, etc.; se cita un concepto más ambiguo o variable como las buenas costumbres pero también en forma más concreta se menciona la necesaria igualdad de los cónyuges como el artículo 66 CC : iguales en derechos y deberes), el artículo 67 CC respeto y ayuda mutua, el artículo 68 CC : vivir juntos, guardarse fidelidad, socorrerse mutuamente, compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo; en consecuencia se admitirá que los cónyuges puedan no vivir juntos ab initio – motivos profesionales o laborales – pero no se admitirá que se pacte que han de vivir necesariamente separados, o que puedan libremente tener cuantas relaciones deseen sin guardarse fidelidad, etc.;

En cambio no hay dificultad en pactar normas de administración y disposición de los bienes comunes, (si se quiere, será como un régimen nuevo o en algo distinto al nombre dado) ya que su admisión está reconocida en el artículo 1375 CC (En defecto de pacto en capitulaciones, la gestión y disposiciones de los bienes gananciales corresponde conjuntamente a los cónyuges, sin perjuicio de lo que se determina en los artículos siguientes. )

Finalmente se admiten los pactos prenupciales: Respecto a estos pactos, la Sentencia nº 392/2015 de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 24 de Junio de 2015 [j 3] entiende que la posibilidad de estos pactos es aplicable a los territorios que se rigen por el Código Civil, diciendo:

En el profundo cambio del...

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