Responsabilidad extracontractual

Autor:Bárbara Ariño y Manuel Faus
Cargo del Autor:Notario
 
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En la responsabilidad extracontractual o aquiliana se establece la obligación de reparar el daño causado a otro por una acción u omisión culposa o negligente. La responsabilidad civil derivada de la culpa extracontractual o aquiliana, prevista en los art. 1902 y ss del Código Civil (CC), establece y regula la obligación derivada de un acto ilícito.

Dispone el art. 1902, CC que:

Aquél que por acción u omisión causa un daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado

Extendiéndose la obligación a los actos u omisiones realizados por terceros de quienes se debe responder (art. 1903, CC).

Contenido
  • 1 Requisitos
    • 1.1 Acción u omisión ilícita
    • 1.2 Realidad y constatación del daño causado
    • 1.3 Culpabilidad
    • 1.4 Nexo causal entre el primer y el segundo requisito
  • 2 Responsabilidad objetiva
  • 3 Responsabilidad solidaria
  • 4 Extensión de la indemnización
  • 5 Prescripción
  • 6 Recursos adicionales
    • 6.1 En formularios
    • 6.2 En doctrina
  • 7 Legislación citada
  • 8 Legislación básica
  • 9 Jurisprudencia citada
Requisitos

Los requisitos para el ejercicio de la acción de responsabilidad extracontractual, según reiterada doctrina jurisprudencial (pudiéndose citar, de entre todas, la STS de 29 de diciembre de 1997 [j 1] o STS de 13 de abril de 1999) [j 2] son:

Acción u omisión ilícita

Conforme indica la STS de 7 de octubre de 1988 [j 3] la culpa extracontractual no consiste en la omisión de normas inexcusables sino en el actuar no ajustado a la diligencia exigible según las circunstancias del caso concreto, de las personas, del tiempo y del lugar, a fin de evitar perjuicios a bienes ajenos; puntualizando la STS de 7 de julio de 1997 [j 4] que la diligencia requerida es aquélla que correspondería al buen padre de familia conforme preceptúa el inciso final del art. 1104, CC.

Al hilo de lo anterior, añade la STS 14 de julio de 2006 [j 5] que:

la diligencia requerida comprende tanto las prevenciones y cuidados reglamentarios como todos los que la prudencia imponga para prevenir el evento dañoso, de tal forma que para determinar la existencia de una conducta culposa, no sólo deberá estarse a las circunstancias personales, de tiempo y lugar, sino también al sector del tráfico o entorno físico y social donde se proyecta la conducta, para determinar si el agente obró con el cuidado, atención y perseverancia apropiados y con la reflexión necesaria para el perjuicio -Sentencias de 23 de Marzo de 1984, 1 de Octubre de 1985, 2, 4 y 17 de Diciembre de 1986, 17 de Julio de 1987, 28 de Octubre de 1988 y 19 de Febrero de 1992- (Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de Junio de 2000). En igual sentido las Sentencias de 3 de Mayo de 1997, 30 de Diciembre de 1995, 9 de Junio de 1989, 8 de Mayo de 1986 y 25 de Enero de 1985.
Realidad y constatación del daño causado

Se requiere que el daño sea real y efectivo, siendo imprescindible concretar su entidad real, de tal forma que la prueba de su existencia debe ser precisa y categórica, sin que sean suficientes meras hipótesis o conjeturas vinculadas a supuestos de hecho posibles o inciertos (STS de 29 septiembre 1986 [j 6] y STS de 26 marzo 1997, [j 7] entre otras).

Culpabilidad

El presupuesto de la culpabilidad supone que la acción u omisión generadora de una conducta imprudente o negligente debe ser imputable a la persona u entidad contra quien se dirige la acción.

Al respecto, la jurisprudencia del TS ha declarado que, en ciertos casos, la culpabilidad se deriva del aserto "si ha habido daño ha habido culpa" (STS de 7 de noviembre de 1996 [j 8] o STS de 2 de marzo de 2000, [j 9] entre otras).

Nexo causal entre el primer y el segundo requisito

La determinación del nexo causal entre la conducta del agente y la producción del daño constituye un presupuesto indispensable que requiere la existencia de una prueba terminante sin que sean suficientes meras conjeturas, deducciones o probabilidades (STS de 3 noviembre 1993, [j 10] STS de 4 julio 1998 [j 11] y STS de 31 julio 1999, [j 12] entre otras).

Como consecuencia de lo anterior, la jurisprudencia del TS ha declarado que este requisito de prueba del nexo causal no puede quedar desvirtuado por una posible aplicación de la teoría del riesgo, la objetivación de la responsabilidad o la inversión de la carga de la prueba, afirmando que "el cómo y el porqué se produjo el accidente" constituyen elementos indispensables en el examen de la causa eficiente del evento dañoso (véase la STS de 27 de octubre de 1990, [j 13] o más recientemente, la STS de 10 de diciembre de 2008 [j 14] y las que en ella se citan).

En cuanto a la carga de la prueba, corresponde a aquél que ejercita la acción la prueba del nexo causal, quien además debe acreditar la realidad del hecho imputable al demandado del que nace la obligación de reparar el daño causado (en este sentido, véase la citada STS de 10 de diciembre de 2008 [j 15] y las que en ella se citan).

Responsabilidad objetiva

Nos remitimos al tema específico Responsabilidad objetiva de esta misma obra.

Responsabilidad solidaria

En los supuestos en que concurre una pluralidad de agentes en la causación del daño por ilícito culposo, declara la jurisprudencia que existe una responsabilidad solidaria impropia que no tiene su origen en la ley o en un pacto expreso o implícito, sino que nace con la sentencia de condena (STS de 17 de junio de 2002, [j 16] STS de 21 de octubre de 2002 [j 17] y STS de 14 de marzo de 2003, [j 18] entre otras).

Esta responsabilidad in solidum constituye un medio de protección de los perjudicados a fin de garantizar la efectividad de la responsabilidad extracontractual; si bien exige para su aplicación que no sea posible individualizar los respectivos comportamientos ni establecer las distintas responsabilidades de cada uno de los agentes intervinientes en la causación del resultado dañoso (STS de 31 de mayo de 2011, [j 19] STS de 1 de octubre de 2008 [j 20] o STS de 24 de mayo de 2004, [j 21] entre otras muchas).

Es decir que, si es posible la individualización de responsabilidades entre los causantes del daño no existirá condena solidaria, tal y como ha reconocido la STS 2 de enero de 2007. [j 22]

Ahora bien, en los casos en que concurra una responsabilidad solidaria de los agentes intervinientes en el resultado dañoso, la jurisprudencia del TS ha declarado que el perjudicado puede dirigir su acción contra cualquiera de los sujetos obligados, como deudor por entero de la obligación de reparar en su integridad el daño causado, o de cumplir la obligación...

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