Responsabilidad objetiva

Autor:Barbara Ariño y Manuel Faus
Cargo del Autor:Abogada y Notario
 
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La responsabilidad objetiva significa la imputación a un sujeto de los riesgos generados por su actividad, presumiéndose culposa la acción u omisión generadora del evento dañoso.-

La responsabilidad extracontractual o aquiliana ha evolucionado hacia un sistema que acepta soluciones cuasi objetivas como consecuencia del incremento de las actividades peligrosas y del principio de que aquél que obtiene un provecho es quien debe indemnizar el perjuicio ocasionado al tercero.

De esta forma, la responsabilidad objetiva o por riesgo se configura como un mecanismo que permite atenuar (aunque no excluir) la exigencia del elemento culpabilístico de la responsabilidad extracontractual, de tal forma que aquél que crea un riesgo, aunque su actuar sea lícito, debe soportar las consecuencias derivadas de la actividad peligrosa de la que se beneficia (véase, en este sentido, la STS 9 de julio de 1994). [j 1]

En términos de la STS de 29 de noviembre de 2001, [j 2] se entiende por riesgo:

como contingencia o situación con carga de daño posible y próximo, lo que impone adoptar las medidas previsoras -y a su vez correctoras, si fuera preciso-, para evitar resultados negativos (Sentencia de 12-7-1999).
Contenido
  • 1 Ámbito de aplicación
  • 2 Requisitos
  • 3 Exoneración de responsabilidad
    • 3.1 Culpa de la víctima
    • 3.2 Caso fortuito y fuerza mayor
  • 4 Ver también
  • 5 Recursos adicionales
    • 5.1 En doctrina
  • 6 Legislación citada
  • 7 Legislación básica
  • 8 Jurisprudencia citada
Ámbito de aplicación

Como declara la jurisprudencia del TS (por todas, la STS de 25 de enero de 2007), [j 3] la responsabilidad objetiva no resulta de aplicación con carácter absoluto, sino que el alcance de la teoría del riesgo, como instrumento de imputación de la responsabilidad, se circunscribe a aquellos supuestos en que el riesgo excede del general propio de las actividades ordinarias de la vida.

En consecuencia, la teoría del riesgo no resulta de aplicación en aquellos supuestos en que se trate del ejercicio de una actividad inocua y totalmente desprovista de peligrosidad. En este sentido, señala la STS de 31 de octubre de 2006 [j 4] que se excluye de responsabilidad objetiva el riesgo general de la vida (STS de 5 de enero de 2006 [j 5] con cita en la STS de 21 de octubre de 2005 [j 6] y STS de 11 de noviembre de 2005, [j 7] los pequeños riesgos que la vida obliga a soportar (STS de 2 de marzo de 2006) [j 8] o los riesgos no cualificados, pues riesgos hay en todas las actividades de la vida (STS 17 de julio de 2003). [j 9]

Constituyen supuestos de responsabilidad objetiva o por riesgo los previstos en los arts. 1905 a 1910 del Código Civil (CC); de todos ellos, cabe destacar la responsabilidad objetiva prevista en el art. 1905, CC en virtud del cual se establece que:

el poseedor de un animal, o quien se sirva de él, está obligado a responder por los daños o perjuicios ocasionados.

En este sentido, es reiterada la jurisprudencia que ha declarado que esta responsabilidad objetiva está basada en el riesgo consustancial a la tenencia o a la utilización en beneficio propio de los animales, exigiéndose tan sólo una casualidad material y estableciéndose la presunción de culpabilidad del poseedor del animal o de quien se sirve del mismo por su mera tenencia o utilización, con la única exoneración de los casos de fuerza mayor o de culpa del perjudicado (véase, por todas, la STS de 20 de diciembre de 2007). [j 10]

Requisitos

La responsabilidad objetiva o por riesgo no elimina la necesidad de acreditar la concurrencia de los requisitos indispensables para la apreciación de la Responsabilidad extracontractual , estos son, la existencia de una acción u omisión, el daño ocasionado y el nexo causal entre la conducta del agente y la producción del daño; pero sí se produce una inversión de la carga probatoria del elemento culpabilístico, presumiéndose culposa toda acción u omisión generadora de un daño indemnizable (STS de 12 de noviembre de 1993). [j 11]

Esta inversión de la carga probatoria constituye una presunción iuris tantum y obliga al demandado a acreditar que actuó diligentemente, adoptando todas las medidas necesarias a su alcance, adecuadas y previsibles, para evitar la producción de daños (STS de 15 de abril de 1999). [j 12]

Ahora bien, como dice la Sentencia nº 587/2011 de TS, Sala 1ª, de lo Civil, 20 de Julio de 2011: [j 13]

La Sala Primera del Tribunal Supremo ha tenido que precisar, no obstante, el verdadero alcance de esta inversión de la carga probatoria. «Insiste, por ello, en que "... corresponde la carga de la prueba de la base fáctica (del nexo causal) y por ende las consecuencias desfavorables de su falta al demandante..." y que "... en todo caso es preciso que se pruebe la existencia de nexo causal, correspondiendo la prueba al perjudicado que ejercita la acción (sentencia de 6 de noviembre de 2001, citada en la de 23 de diciembre de 2003)...". » Siempre "... será requisito ineludible la existencia de una relación de causalidad entre la conducta activa y pasiva del demandado y el resultado dañoso...

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